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Estatuto de empresa unipersonal en San Bartolomé (2026)

Monitoreo activo. Seguimos diariamente los datos sobre este tema.

Última revisión manual: 19 de febrero de 2026 · Más información →

San Bartolomé (BL) no es el típico paraíso fiscal del Caribe. No lo encuentras en las listas grises. No hay LLC exprés vendidas por gurús de YouTube. Pero si has investigado hasta aquí, ya sabes algo: es un territorio donde el fisco francés tiene presencia limitada y donde las reglas fiscales locales son… digamos, considerablemente más amigables que en la Francia continental.

Hoy te voy a contar todo lo que necesitas saber sobre el estatus de Micro-entrepreneur en San Bartolomé. Un régimen sencillo. Casi demasiado sencillo para ser verdad. Y sin embargo, legal.

¿Qué es exactamente un Micro-entrepreneur en San Bartolomé?

El Micro-entrepreneur es el equivalente local del auto-entrepreneur francés, pero con ventajas fiscales brutales que solo existen aquí. Es un estatus de empresa individual, sin personalidad jurídica separada. Tú y tu negocio son lo mismo a ojos de la administración.

¿Por qué me interesa esto?

Porque si eres residente fiscal de San Bartolomé durante más de cinco años, este régimen te permite operar con 0% de impuesto sobre la renta. Cero. Nada. No es evasión. Es la ley local.

Déjame repetirlo: si llevas cinco años viviendo allí, no pagas impuesto sobre la renta sobre tus beneficios como Micro-entrepreneur. Y tampoco hay IVA (0%). En 2026, esto sigue siendo real.

Los números que importan

Vamos a lo concreto. Aquí está lo que necesitas saber sobre límites, costes y cotizaciones sociales:

Concepto Valor
Límite de facturación anual €188.700 ($203.800 USD aprox.)
Impuesto sobre la renta (residentes 5+ años) 0%
IVA 0%
CFAE (Impuesto empresarial anual fijo) €350 ($378 USD aprox.)
Cotizaciones sociales CPS (ventas de bienes) ~8,5% sobre facturación
Cotizaciones sociales CPS (servicios) ~14,4% sobre facturación
Exención inicial cotizaciones sociales Primeros 24 meses

La facturación máxima de €188.700 ($203.800) es generosa. Muy por encima de lo que muchos nómadas digitales o consultores facturan en un año. Si superas ese límite, tendrás que pasar a otro régimen fiscal. Pero mientras estés por debajo, la simplicidad administrativa es absoluta.

Las cotizaciones sociales: el único coste real

Aquí está el truco. No pagas impuesto sobre la renta si eres residente de más de cinco años, pero sí pagas cotizaciones sociales a la CPS (Caisse de Prévoyance Sociale), el organismo de seguridad social local.

Estas cotizaciones se calculan sobre tu facturación bruta, no sobre tu beneficio neto. Es importante entenderlo. Si facturas €100.000 ($108.000) en servicios, pagarás aproximadamente €14.400 ($15.552) en cotizaciones sociales, independientemente de tus gastos.

Pero hay buenas noticias: durante los primeros 24 meses de actividad, estás exento de cotizaciones sociales. Dos años completos sin pagar nada más que los €350 ($378) anuales de CFAE. Una ventana perfecta para testear tu negocio sin presión fiscal.

Diferencia entre ventas y servicios

Las cotizaciones sociales varían según tu actividad:

  • Ventas de bienes: ~8,5% sobre facturación. Si vendes productos físicos, dropshipping, e-commerce, aplica esta tasa.
  • Servicios: ~14,4% sobre facturación. Consultoría, diseño, desarrollo web, coaching, etc.

La diferencia es importante. Si tu actividad es mixta, deberás declarar cada parte por separado. La CPS no es flexible con esto.

El CFAE: un impuesto fijo casi simbólico

La Cotisation Foncière des Entreprises (CFAE) es un impuesto empresarial anual obligatorio. En San Bartolomé, cuesta €350 ($378) al año. Fijo. No importa si facturas €10.000 o €180.000. Pagas €350.

Es una de las tasas empresariales más bajas que he visto en cualquier jurisdicción occidental. En comparación, un autónomo en España paga mínimo €294 mensuales de cuota (unos €3.528 anuales), y eso solo en cotizaciones, sin contar IRPF ni IVA.

¿Quién puede ser Micro-entrepreneur en San Bartolomé?

Aquí viene la parte delicada. Para beneficiarte de este régimen, necesitas ser residente fiscal en San Bartolomé. No basta con tener un pasaporte francés o pasar dos semanas al año en la isla.

La residencia fiscal requiere:

  • Vivir en San Bartolomé más de 183 días al año.
  • Tener tu centro de intereses económicos allí.
  • Demostrar vínculos reales: alquiler o propiedad, servicios públicos, actividad económica local.

Y recuerda: la exención de impuesto sobre la renta (0%) solo aplica si llevas más de cinco años como residente fiscal. Los primeros cinco años, pagarás impuesto sobre la renta bajo el régimen de derecho común (aunque sigue siendo más bajo que en Francia continental).

Si acabas de llegar, no esperes el paraíso fiscal inmediato. Es una inversión a medio plazo. Pero una inversión que vale la pena si tu plan es quedarte.

Trámites y administración

El Micro-entrepreneur en San Bartolomé se gestiona localmente, no desde París. Esto es clave. Las autoridades fiscales locales son más accesibles, menos burocráticas y, seamos honestos, menos paranoicas que la Dirección General de Impuestos francesa.

Los trámites de registro son relativamente simples, pero necesitas:

  • Estar registrado en la CPS (seguridad social).
  • Declarar tu actividad ante la Chambre Économique Multiprofessionnelle (CEM).
  • Cumplir con las obligaciones contables mínimas: llevar un libro de ingresos, conservar facturas, declarar tu facturación trimestralmente.

No necesitas contador obligatorio bajo este régimen, pero te recomiendo tener uno los primeros años. Las reglas locales son específicas y no están tan documentadas online como en jurisdicciones más grandes.

Limitaciones y riesgos que nadie te cuenta

Suena perfecto, ¿verdad? Pero vamos a ser realistas. Hay trade-offs.

1. Coste de vida brutal. San Bartolomé es una de las islas más caras del Caribe. Alquileres de €2.000+ mensuales para algo decente. Comida importada a precios europeos premium. Si tu negocio no genera al menos €4.000-5.000 mensuales, vas a sufrir.

2. Aislamiento geográfico. Estás en una isla pequeña, con conexiones aéreas limitadas. Si tu negocio requiere viajar frecuentemente a Europa o EE.UU., los vuelos te van a destrozar el presupuesto y la residencia fiscal.

3. Escrutinio bancario. Abrir una cuenta bancaria como Micro-entrepreneur en San Bartolomé puede ser complicado si eres extranjero no-francófono. Los bancos locales (mayormente franceses) aplican due diligence intenso. Prepárate para justificar cada euro.

4. Sin tratados de doble imposición amplios. San Bartolomé no tiene una red extensa de tratados fiscales. Si facturas a clientes en países con retenciones en origen, puedes enfrentarte a problemas de doble tributación que no podrás resolver fácilmente.

¿Tiene sentido para ti?

Depende de tu perfil. Si eres consultor, desarrollador, diseñador o creador de contenido digital con ingresos de €80.000-180.000 anuales, y estás dispuesto a vivir en el Caribe francés durante al menos cinco años, este régimen es una de las mejores estructuras fiscales legales que conozco.

Pero si tu negocio requiere presencia física en Europa, o si tus ingresos superan ampliamente los €188.700 ($203.800), necesitarás una estructura más sofisticada. Quizás una SAS local o una combinación con otra jurisdicción.

Mi consejo: no tomes esta decisión solo por los números fiscales. La fiscalidad es importante, pero vivir en San Bartolomé es un estilo de vida muy específico. Visita la isla, quédate al menos un mes, trabaja desde allí, prueba la conexión a internet, el ritmo de vida, el clima social. Luego decides.

Yo actualizo constantemente mi base de datos sobre estos regímenes. Si tienes información oficial más reciente o experiencia directa con el proceso de registro como Micro-entrepreneur en San Bartolomé, mándame un email o vuelve a consultar esta página más adelante.